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Novedades en materia de autónomos (II) Comentarios

Expusimos en nuestro anterior post un resumen de las medidas que han sido recientemente introducidas por la Ley 6/2017, de 24 de octubre, de reformas urgentes del trabajador autónomo.

De entre éstas, merecen especial comentario las orientadas a clarificar la fiscalidad de los trabajadores autónomos en el I.R.P.F.

Como comentamos, estas medidas han sido dos:

  • Una delimitación arbitraria y objetiva de la deducibilidad de los gastos de suministros de vivienda cuando ésta está parcialmente afecta a la actividad económica, y
  • Una pretendida clarificación y expresa regulación de la deducibilidad de los gastos de manutención en que incurre el autónomo en el desarrollo de su actividad económica.

Especial comentario merecen estas medidas, decimos, por seguir el texto legal que las instrumenta la línea que caracteriza en los últimos tiempos al legislador fiscal: tristemente y para desespero de asesores y contribuyentes, lejos de infundir justicia y claridad, solo aporta mayor confusión y arbitrariedad.

Analizaremos en esta entrada la primera de ellas:

Deducibilidad de los gastos de suministros de la vivienda parcialmente afecta a la actividad

Respecto de la primera de las medidas, que permite expresamente deducir como gasto de la actividad el 30 por ciento de la proporción de la vivienda que se dedique a la actividad, cabe decir que es cierto que esta medida ha venido a resolver una histórica polémica y confusión en el criterio existente hasta la actualidad, pues la deducibilidad de estos gastos no estaba expresamente regulada, por lo que tal criterio venía concretándose a base de Sentencias, Resoluciones, y Consultas Vinculantes, demasiado a menudo no homogéneas.

Sin embargo, no son pocas las críticas a señalar. Para empezar, a nuestro juicio el porcentaje permitido es claramente insuficiente, no reflejando la realidad del gasto en que se incurre por la actividad. En efecto, si se destina un determinado porcentaje de la vivienda a la actividad, resultaría lógico que pudieran deducirse todos los gastos correspondientes a dicho porcentaje, y no solo los que corresponden al 30 por ciento de éste. Por otro lado, el porcentaje establecido del 30 por ciento no responde a ningún criterio lógico, salvo el de la pura arbitrariedad.

Además, resulta también sorprendente que no se incluya expresamente entre esos gastos deducibles los de alguna proporción del alquiler, del IBI, del seguro o incluso de la amortización del inmueble si es propio: la deducibilidad de esos gastos ha sido también objeto de polémica en múltiples ocasiones, viniendo a suavizarse mediante un número creciente de Consultas Vinculantes que han admitido su deducción, es cierto; pero, puestos a legislar de manera expresa, ¿no sería lógico que se determinara el tratamiento de TODOS los gastos en que se incurre cuando se afecta parcialmente una vivienda a la actividad del contribuyente?

Como no ha sido así, nos encontraremos ahora en un escenario en el que, en principio, se podrá deducir la proporción del alquiler, IBI y seguro que corresponda a los metros destinados a la actividad, pero tan solo se podrá deducir el 30 por ciento de esa proporción en lo que a suministros respecta.

Sin embargo, lo más descabellado de todo es la inutilidad que subyace en la medida, debido, una vez más, a la falta de coordinación del legislador entre todos los impuestos implicados en un mismo tema. Así, como vemos, esta Ley establece esta posibilidad de deducción respecto de los suministros y la “doctrina” la admite respecto del alquiler y otros gastos; pero nada se dice respecto del IVA, cuyo tratamiento queda determinado asimismo por un gran número de Consultas Vinculantes, en un sentido nefasto respecto de lo aquí regulado: lo que determinan dichas consultas es que si una vivienda alquilada se considera parcialmente afectada a la actividad (requisito para poder deducir todos estos gastos en la forma indicada), entonces el arrendador debe repercutir el IVA sobre TODO el arrendamiento. No obstante, el arrendatario solo podrá deducir el IVA en la proporción afecta a la actividad. Y no podrá, además, deducir en ninguna proporción el IVA derivado de los gastos de suministros.

Tenemos entonces que:

  • Se puede deducir un 30% de la proporción de suministros y la proporción del alquiler (en principio) en IRPF, pero
  • Para ello se debe pagar el 100% de IVA sobre la vivienda, y solo deducir la proporción afecta.

Con un sencillo ejemplo veremos el absurdo efecto global: supongamos un tipo medio de tributación del 24% y una afectación a la actividad del 15% de la vivienda:

Coste anual Deducible Ahorro fiscal

Alquiler (900 €/mes)

10.800,00

Gasto 15% = 1.620,00

24% = 388,80

Consumos (150 €/mes) 1.800,00 Gasto 30%*15% = 81

24% = 19,44

IVA alquiler (21%)

2.268,00 IVA 15% = 340,20

0,00

TOTAL AHORRO

   

408,24

IVA NO DEDUCIBLE

1.927,80

 

Es decir que, para ahorrar 408,24 € en el IRPF, tendremos que tener un sobrecoste por IVA no deducible de 1.927,80 €. Además de obligar a nuestro casero a darse de alta como empresario y presentar declaraciones trimestrales de IVA, y, evidentemente, a perder su reducción del 60% en IRPF por alquiler de vivienda.

Por supuesto, sobran los comentarios. Y, como decíamos, no podemos por menos que aplaudir de nuevo al legislador.

 

Maite Fandos, Josep Vide y Sergi Fandos están a su entera disposición para cualquier comentario o aclaración acerca del contenido de la presente publicación.

Les saluda atentamente,

Gabinete Fandos

2 Comments

  • by Joaquin Posted 12 diciembre, 2017 3:38 pm

    Muy interesante artículo. Y lo peor de todo es que lo que comentáis es solo un pequeño ejemplo de la multitud de atropellos que el legislador comete contra los autónomos y las PYMES cuando con buena voluntad intenta legislar para ayudarlo; pero permite que la redacción la lleven a cabo los voraces funcionarios de la Agencia Tributaria/Ministerio de Hacienda.

    • by admin Posted 13 diciembre, 2017 12:51 pm

      Efectivamente Joaquin, es solo una pequeña parte. Además de la voracidad, un poco de rigor al legislar evitaría muchas situaciones indeseadas. En mi opinión, con las redacciones de los últimos tiempos la inseguridad jurídica que se le crea al contribuyente es enorme e innecesaria; a veces se diría que lo hacen expresamente. Muchas gracias por tu comentario y un saludo!

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